HiSTORIA PORLos niños aborrecen y odian las vacunas. Tampoco los padres son muy aficionados de ellas. Pero la doctora Kimberly Smith, Profesora Adjunta de Pediatría en la Escuela de Medicina en la Universidad de Texas en Houston es una fiel creyente de las vacunas.
“Es la mejor manera de gastar tu dinero para proteger a tus hijos,” dice ella.
Gracias a las vacunas podemos agradecer la desaparición de enfermedades como la poliomielitis, los tipos más comunes de meningitis y la viruela. Sin embargo en Houston, los niveles de vacunas están solo al 65% los cuales se demuestran como los más bajos del país. Los expertos solo pueden especular que lo que atribuye a este bajo nivel son los contratiempos. Estos pueden incluir la falta de acceso para recibir las vacunas, un sistema ineficaz de recordatorio y una falta general de conocimiento acerca de su importancia. Solo un pequeño porcentaje de padres se preocupan de que las vacunas puedan dañar a sus niños.
“Lo que probablemente pasa es que tenemos una generación entera de doctores así como de padres de familia los cuales nunca han visto estas terribles enfermedades”, dice la doctora. “Ahora tenemos padres que le temen mas a la vacuna que a la enfermedad misma.”
Los niños de hoy en día reciben mucho mas vacunas que las que tú recibiste de niño, y eso es bueno, dicen los pediatras.
Vacunas nuevas están disponibles este año para proteger a su niño de la hepatitis tipo A y para los adolescentes la vacuna meningocócica conjugada (MCV4) los protegerá de meningitis meningocócica.
Vacunas nuevas combinadas como Pediarix, ayudan a que los bebes a no recibir tanta inyección.
Esta vacuna protege en contra de 5 enfermedades serias incluyendo difteria, tétano, tos ferina, hepatitis tipo B, y poliomielitis en una misma inyección.
En un estudio Danés recientemente publicado en el diario de la Asociación Americana de Medicina (AMA) se revelo que las vacunas combinadas eran seguras y no abrumaban el sistema inmune ni hacían a los niños susceptibles a otras infecciones.
Se encuentra demasiada información que nos puede asustar acerca de las vacunas, especialmente por el Internet. Los doctores dicen que mucha de esta información no es cierta. La doctora Smith y su colega, la doctora Michelle S. Barratt, Doctora Adjunta de Pediatría en la Escuela de Medicina en la Universidad de Texas en Houston, ponen alto a algunos de los mitos y mal entendidos acerca de las vacunas durante la niñez.
Las historias mas terribles son las que conectan las vacunas con el aumento de casos de autismo, la enfermedad neurológica. El caso viene de que en alguna ocasión muchas vacunas contenían un cierto ingrediente, un preservativo con base de mercurio llamado temérosal. El temérosal fue removido de la mayoría de las vacunas en 1999 para reducir la cantidad de mercurio a la que los niños se exponían durante su vida.
En 2004, un reportaje hecho por el Instituto de Medicina (IOM) concluyo que no se encuentra ninguna asociación entre el autismo y las vacunas que contienen temérosal como preservativo, como las vacunas triples víricas cuales protegen contra sarampión, la parotiditis (“paperas”), y rubéola (MMR). Como señales de autismo suelen presentarse alrededor del mismo tiempo que los niños reciben la vacuna MMR, algunos padres se preocupan de que la vacuna sea la que cause el autismo.
“Cuando nace un niño, no sabemos si el o ella desarrollara autismo,” dice la doctora Smith. “Solo podremos reconocer que el o ella tiene autismo poco después de que haya sido vacunado. Puede pasar por coincidencia.”
“No hay duda que el numero de casos de autismo a crecido,” continua ella, “la comunidad científica todavía esta buscando respuestas pero no tenemos pruebas de que el autismo este conectado a las vacunas.”
Muchas de las enfermedades que preocupaban a los padres de familia en el pasado-la poliomielitis, la tos ferina, el sarampión- son ahora insólitas en los E. U. Pero eso no quiere decir que no existan. En los 70’s y los 80’s, el Japón y Gran Bretaña pararon sus vacunas de rutina en contra de pertussis conocida también como la tos ferina.
“Esto resulto en epidemias,” dice la doctora Smith. “Todavía atiendo a niños con pertussis. Si eres una criaturita, es muy peligrosa. La enfermedad puede causar daños cerebrales y hasta la muerte,”
La doctora Smith dice que ella ha visto brotes de sarampión y otras enfermedades que pudieron haber sido prevenidas si los niños se hubiesen vacunado. Según la Academia Americana de Pediatría, de cada 1,000 personas que tiene el sarampión, uno o dos morirá. La epidemia del sarampión de 1989-1990 resulto en 55,000 casos de la enfermedad, 11,000 hospitalizados y 123 muertos. La mayoría de los pacientes que murieron fueron niños de edad pre-escolar que no habían sido vacunados.
“No hay ninguna razón para exponer a las criaturas a algo lo cual puede ser prevenido vacunándose,” dice la doctora Barratt.
La mayoría de las vacunas manufacturadas hoy en día, están echas de un virus ya muerto, es que no se puede reproducir e infectar al niño. Hasta las vacunas que utilizan el virus vivo o bacterial-llamadas vacunas vivas atenuadas- son producidas con solo parte de la bacteria o virus. Tomemos por ejemplo la vacuna triple viral de sarampión, paperas, y rubéola (MMR) las cuales se producen con virus viva, y en algunos casos pueden causar síntomas secundarios parecidos a un caso suave de sarampión. Pero el sarampión no será tan serio como un caso plenamente trasmitido, y tampoco será contagioso. Así como también no se contrae la influenza con la vacuna en contra de la influenza, porque la vacuna esta hecha con un virus muerto.
“Muchos estudios han demostrado que cuando madres (o padres) cuentan hasta cinco y sus niños soplan hacia algún juguete, suelen sentir menos el dolor de la inyección porque están activamente haciendo algo,” dice la Dra. Barratt. “Este método trabaja con niños de 3 a 6 anos aproximadamente. Para los bebes: mantente calmada para que no reaccionen a tus emociones y carga su juguete o cobertor favorito.”
“Puedes sentir los síntomas como el dolor de cuerpo por varios días”, dice la doctora Smith. “Pero una influenza completa te mandaría a la cama.”
La mayoría de los síntomas de las vacunas son ligeros. Dependiendo en la vacuna recibida, pueden incluir fiebre, dolor en donde se dio la inyección, o alguna roncha. Efectos severos son una rareza.
La doctora Barratt dice, “Este es uno de los malentendidos mas comunes que veo.”
A menos de que tengan una fiebre alta, la mayoría de los niños pueden vacunarse aunque se sientan algo mal.
“No hay nada que una nariz floja, o una tos dicte cuando puede vacunarse.
“Cada vacuna no garantiza protección para el niño de por vida,” dice la doctora Smith. “Con muchas de las vacunas se necesitan recibir refuerzos o inyecciones adicionales.”
Por cierto, criaturas solo obtienen la protección sobre la enfermedad con el refuerzo.
“El 5% de los niños no obtienen inmunidad con la primera vacuna triple vírica (MMR),” agrega la Dra. Barratt.
Las dos doctoras recomiendan seguir el plan de vacunación lo mas apegado posible para garantizar la protección máxima para el niño, pero si no empiezas a tiempo, no creas que es demasiado tarde para vacunar a tu hijo. Puedes seguir un programa acelerado para ponerlo al corriente.
Padres, el mito de al inmunidad de por vida también se refiere a Uds. Algunas vacunas, como la del tétano, deber repetirse cada varios anos (halla Ud. pasado por un clavo oxidado o no).
Considere de donde proviene la información.
Aunque la TV, radio y el Internet ayuden a repartir las buenas noticias acerca de las vacunas, las doctoras Smith y Barratt también consideran que estos mismos medios de comunicación pueden ser los culpables por tanta información errónea acerca de ellas. Médicos recomiendan a los padres de familia que visiten las paginas electrónicas como la de La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, por sus siglas en ingles) (www.cispimmunize.org) o el Centro de Control de Enfermedades CDC (http://www.cdc.gov/node.d/id/0900f3ec8000e2f3), los cuales ponen información basada en investigaciones cuidadosamente estudiada al alcance de todos.
“Si tienen preguntas acerca de vacunas por algo que han leído, o algo que alguien les ha dicho, necesitan preguntarle a su medico,” dice la Dra. Barratt. Frecuentemente se encuentran respuestas que son lógicas y pueden cambiar cosas en la salud de su niño.”