historia porLo impensable ha ocurrido: su ser amado ha tenido un accidente cerebro-vascular (apoplejía como término arcaico o ictus en una definición más técnica.) Por suerte sobrevivió. Su color es bueno. Su rehabilitación va bien. De hecho, se está hablando de que volverá a casa cualquier día de estos. ¿Cómo cambiar el sobrevivir, por seguir adelante y prosperar?
Respire. Hágalo otra vez. Luego, comenzando en la puerta del frente, agáchese, y mire a su alrededor.
“La primera cosa que debe hacer como cuidador es preparar su casa antes que su ser amado regrese,” dice Sharon Ostwald, PhD, RN, profesora e Isla Carroll Turner Chair en Enfermería Gerontológica de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Texas en Houston, en el Centro de Envejecimiento. Dependiendo de la parte del cerebro que haya sido dañada, usted necesitará hacer a su casa tan fácil para el usuario como sea posible. Si el sobreviviente del accidente cerebro-vascular está utilizando una silla de ruedas o un caminador, ¿necesita rampas? ¿Hay cuartos donde necesita subir y bajar escalones para entrar? ¿Tienen barras los baños, y son las entradas lo suficientemente anchas para permitir el pasaje de la silla de ruedas? ¿Qué hay de los escalones en el porche del frente?
“Asegúrese que sus adolescentes y niños sepan que ya no pueden dejar zapatos en el medio del camino, tirados en el suelo,” dice Ostwald. Eso va para la revista People que dejaron tirada allí también. Recorra su casa como si fuese un tonto atrapado. ¿Tiene puestas alfombras en las áreas de tráfico? ¿Pisos resbaladizos? ¿Cables del teléfono colgando? ¿Su alfombra es tan densa o profunda que la silla de ruedas no pueda correr?
Ahora es el momento para la organizarnos a gusto. Pero usted no puede hacer cambios hasta que sepa todo lo que pueda del tipo de accidente cerebro-vascular que ha sufrido su ser querido, y por lo tanto, su serie única de desafíos.
Por ejemplo, si el paciente tiene lo que se conoce como amputación de campo (ceguera del lado derecho o izquierdo), ponga su mano sobre un ojo y tome nota de lo que puede sentir o ver en su propia casa. Puede que tenga que darle vuelta el plato de su cena para que se dé cuenta de que todavía tiene la mitad del mismo, lleno con comida, que aún no ha comido.
Piense acerca de la distribución de la casa. Lo que su cerebro da por descontado arquitectonicamente, como esquinas agudas, cosas bajas colgando del techo, o paredes que sobresalen, pueden ser “nueva” información para un paciente que tuvo un accidente cerebro-vascular. Puede ser que tenga que aprender nuevamente la geografía simple de su casa. Pero aprender otra vez es también parte de la rehabilitación. Y mientras lo hace, compre almohadillas de seguridad para esas esquinas, en las mesadas de la cocina.
Si el accidente cerebro-vascular afectó habilidades motoras, como una parálisis del lado izquierdo, imagine la simple tarea de quitar la tapa y colocar la pasta de dientes en un cepillo – con una mano. Así que, transfórmese en detective de tienda. Busque cada producto que se ajuste a nuestra sociedad orientada al consumidor: dispensador para pasta de dientes, dispensador para jabón, o manteca en aerosol. Redescubra los calzadores de zapatos. Enamórese del Velcro.
Pero hay una diferencia entre cuidar y hacer, advierte Ostwald. Parte de la rehabilitación en el hogar es fomentar la propia independencia del ser querido en su propio mundo. Reemplace unos pocos botones con Velcro, pero negocie y haga que se anime a desnudarse solo.
“El accidente cerebro-vascular trastorna cada aspecto de la rutina en la vida de un sobreviviente y su familia, pero la rutina es crítica,” dice Ostwald. “En esos primeros meses especialmente, no solo hay que ayudarlo en su rehabilitación mental, sino que hay que sacarlo de la cama en la mañana.”
Báñese al mismo tiempo todos los días. Planee las citas de la terapia física en horas específicas. Si bien su universo se sentirá como si girara alrededor del su ser amado, también lo liberará para contar con cachitos de tiempo que son solo para usted. Y cuando esos cachitos vengan, tómelos.
Hagan una caminata juntos a una hora designada, como al atardecer. O después de una de las comidas, así su mente nuevamente reorganizada puede anticiparlo. Encuentre lugares que están libres de obstáculos y otros peligros que se lo hagan difícil con la silla de ruedas, el caminador o el bastón.
Si es posible, tome las ofertas con buena intención de amigos o de equipos de cuidado para asistir con su ser amado a reuniones preprogramadas así los dos pueden prepararse para la visita.
Si usted es de los suficientemente afortunados de tener una familia grande, múltiples generaciones viviendo en una misma casa o una red de amigos solidarios y cariñosos, entonces suene el silbato, prepare y agrupe. Planee una reunión familiar o de “equipo” antes de que su esposo/a regrese al hogar. Divida las responsabilidades diarias, para quedar libre como cuidador principal. Espere desgano, decepción y lo más extraño de los miembros de la familia para ponerse a la altura de las circunstancias, incluyendo al sobreviviente del accidente cerebro-vascular. Su ser amado todavía es un miembro contribuyente, así que asígnele también a él sus “tareas.”
Traiga a los niños pequeños. Los niños son maravillosos para parlotear, a menudo más pacientes que los adultos. Pueden leer el periódico a su ser querido, abrirle los sobres del correo, y tientan a casi cualquier persona para templar sus habilidades motoras finas con una caja de lápices de cera y papel de dibujo.
Y como los niños, recuerde... jugar. “Jugar es una de las mejores herramientas de rehabilitación porque no solo estimula el cerebro sino que también mantiene al paciente interactivo con la familia,” sugiere Ostwald. Cualquier juego que active procesos de pensamiento organizado, tales como damas, damas chinas, o dominó, son de mucha ayuda y divertidos. Si el sobreviviente de un accidente cerebro-vascular no puede sostener una mano de cartas, compre un soporte para cartas en madera.
Si la afasia (pérdida de la capacidad de hablar/ lenguaje) está presente, evite el Scrabble por un tiempo. Pero desempolve la caja del Monopolio, al jugarlo, utiliza casi todas las partes del cerebro – y es un juego que puede jugar toda la familia.
La Dra. Sharon Ostwald es una profesora e Isla Carroll Turner Chair en Enfermería Gerontológica de la Escuela de Enfermería de la UT, en el Centro de Envejecimiento.
Lea a la Dra. Ostwald también en: