historia porEvacuaciones peligrosas y dolorosas. Sin comida. Sin agua. Sin combustible. La amenaza de la devastación completa. Los niños – aquellos desplazados por Katrina y Rita, o los otros, quienes fueron simplemente inundados por imagines aterradoras de TV – puede ser que volvieran a apretar sus conejitos rellenos con un solo ojo, que tenían desde hace tiempo olvidados en un estante de su cuarto.
Durante Rita, los jóvenes evacuados del Huracán Katrina que buscaron refugio en Houston la tuvieron doblemente dura, porque tuvieron que evacuar nuevamente. Y la temporada de huracanes está lejos de terminar.
“La mayoría de los niños estará bien,” dice el Dr. Andrew Harper, profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Escuela Médica de la Universidad de Texas en Houston. “Pero es importante para la gente darse cuenta que no todos lo estarán [bien], y es importante observar a esos niños y tratarlos de forma temprana.”
Harper dice que la mayoría de los niños afectados por desastres experimentarán algo de estrés y se recuperarán sin ningún problema a largo plazo.
Otros tendrán más dificultad en sobrellevar la tragedia, y necesitarán un poco de consejo y apoyo. Un pequeño porcentaje de niños podrán desarrollar un desorden de estrés postraumático completo (PTSD, sigla por su nombre en inglés), una condición psiquiátrica severa muy a menudo asociada con los militares veteranos en combate. El desorden también ocurre en adultos y en niños quienes han experimentado o sido testigos de eventos con peligro de vida.
Al involucrar a los niños en los esfuerzos de
ayuda les damos más sentido de control sobre
su medio entorno.
“Los niños pueden ayudar reuniendo juguetes
o provisiones para los niños que fueron
evacuados, o
hacer dibujos y enviarles notas de
aliento,” dice Harper. “Les da una sensación de
que ellos pueden hacer algo.”
Crear un plan familiar para emergencias les da a
los niños una receta reconfortante a seguir.
Como cualquier plan, no obstante, si es para
incendios en la casa, extraños en la puerta, etc.,
usted necesita hacer un ensayo ocasional, así
todos se sentirán seguros. Por ejemplo, durante
la temporada de huracanes, recuerde a los
miembros de la familia donde están ubicadas las
provisiones y para que se necesitan.
Mantenga su lista del clima a mano y de algunos
“deberes” para los niños. Esto también les dará
una
sensación de control.
Por más información en servicios de salud mental
en el área de Houston, visite el sitio en la red de
la Ciudad de Houston en
http://www.houstontx.gov/katrina/
Los síntomas de que un niño ha desarrollado un desorden psiquiátrico, puede que no se muestre hasta varias semanas después de la experiencia traumática, cuando el caos del día a día del sobreviviente halla disminuido.
“Los niños pueden quejarse de de frecuentes sueños que los afectan,” dice Harper. Ellos pueden repetir el incidente en sus juegos una y otra vez. También pueden mostrarse más apegados, o hacer una regresión y actuar como si tuvieran menos edad de la que tienen.”
Las familias y los maestros deberían observar también a los niños buscando un incremento en su irritabilidad o temperamento, y problemas en la escuela, dice Harper.
Los síntomas son más severos en niños con un desorden de estrés postraumático. Los niños con PTSD pueden evitar actividades que les recuerden el trauma, tener pesadillas y retrospecciones, y pueden tener dificultad para dormir. A menudo los niños con PTSD parece que no pueden dejar que el trauma se vaya.
“Pueden estar extremadamente angustiados y sentir como si necesitaran controlar su entorno, así nada malo podrá ocurrir,” dice Harper. “Pueden también mostrar una excitación aumentada y estar vigilantes por demás acerca de su entorno.”
A pesar de mucho que lo deseen, los padres o quienes tienen a su cargo el cuidado de un niño, no pueden borrar un acontecimiento traumático de su memoria. Pueden ayudar a su hijo a atravesar todo esto simplemente siendo buenos padres – solamente eso. Eso significa más abrazos, más besos y pasar más tiempo hablando y escuchando a su hijo.
“Déjelos estar mas apegados y trate crear un entorno donde puedan hablar acerca de lo que les preocupa,” dice Harper. “De información a su hijo en respuesta a sus temores, manteniendo su tono, realista pero esperanzador. Usted puede explicarles lo que ocurrió, “Si, una cosa realmente mala sucedió, pero Mamá y Papá están trabajando para unir a la familia otra vez.”
Para crear un sentimiento de normalidad, los padres y cuidadores deberían dar tranquilidad al niño regresando a la rutina tan pronto sea posible, incluyendo horarios de comidas normales, el horario de irse a la cama, y por supuesto la escuela. Es también importante animar a los niños a jugar. Divertirse es una parte esencial de ser un niño, dice Harper.
La ayuda profesional puede ser necesaria para apoyar a los niños que continúan teniendo problemas para sobrellevar la situación. Los consejeros pueden ayudar a los niños a trabajar a través de sus emociones simplemente hablando, dibujando o jugando. Se pueden prescribir medicamentos para tratar a niños con desordenes psiquiátricos mas serios, como el desorden de estrés postraumático completo.
Lo que nosotros los adultos debemos recordar es que los niños nos observan para determinar como deberían reaccionar frente a la situación. Así que nosotros los adultos, deberíamos tratar de “mantenernos fríos”, tanto como nos sea posible, dice Harper. Si no podemos, deberíamos apoyarnos en otros adultos buscando ayuda, o buscar ayuda profesional.
Mirar imágenes de devastación de huracanes y de la evacuación una y otra vez en televisión mantiene el trauma fresco en las mentes de los niños que lo han experimentado. Lo que aprendimos durante el 9-11 fue que esas implacables coberturas de los desastres pueden también dañar a los niños que no fueron dañados directamente.
“Los niños pueden ser traumatizados por la visión repetitiva de las imágenes de la TV o de escuchar las historias terribles una y otra vez,” dice Harper. A causa de que los niños ven el mundo a través de sus experiencias personales, muchos pueden pensar, “Si pudo pasar allí, puede pasar aquí,” continúa.
También, los niños muy pequeños pueden no entender que las tomas repetidas son realmente el mismo evento siendo repetido una y otra vez. Pueden creer que un nuevo huracán, ocurre cada día.
“Lo peor son las historias de los niños que han sido separados de sus padres. Un niño terminó en un autobús y sus padres en otro. Para los niños más pequeños ese es el temor más grande, que puedan ser separados de sus padres,” dice Harper.
El Dr. Andrew Harper es profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Escuela Médica de la UT y director médico del Centro Psiquiátrico del Condado de Harris de la UT.
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